BISAGRA | Programa de destinos y presagios compartidos

Sesión con Javi Vargas
Eclipses/contactos interespecie

 

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ejercicio: conectar animal, humano, constelación y espacio (mapa) a través de historias/mitologías/fábulas sexuales de interconexión humano-animal.

Mi conexión mental va por este lado; hace poco empecé a leer un poco más sobre los valores éticos y morales que regían la sociedad incaica, y en especial alrededor de la sexualidad y el sexo. Una de las figuras que encontré en la historia fue la de las Pampayrunas, el nombre por el cuál se conocía a las prostitutas de la época. Aunque cabe decir que eran forzadas por el Inca a ser esclavas sexuales. Se sabe que las Pampayrunas debían seguir ciertas reglas, por ejemplo, no podían casarse sin el conocimiento del Inca. La desobediencia de estas normas condenaba a estas mujeres a ser rapadas públicamente. Pero el castigo no sólo se limitaba a ellas. A los varones casados que intimaban con ellas, se les castigaba con amarrarlos de pies y manos, para luego ser juzgado por los parientes de su esposa. La humillación pública a causa de un placer//afección impuro e imposible que era juzgado e impuesto por altos mandos “libertinos” que al mismo tiempo predicaban la monogamia y la moralidad entre sus súbditos. Esto me interesó, especialmente conectándolo con lo que mencionaste (Javi) del castigo público en la colonia.

Se sabe también que las Pampayrunas recibían su pago a través del trueque, y que algunas veces se realizaban los pagos al intercambiar animales por sus servicios sexuales. Aquí inserté una ficción, al decir que quizás el Guanaco era uno de esos posibles animales. Pero hubiera sido “imposible” (?), porque el Guanaco era considerado un animal semi-real y de alto valor comercial. Los incas creían que el Guanaco así como la Vicuña era una restauración de una doncella que recibió una capa hecha de oro, nada más alejado de la realidad de las Pampayrunas, que de doncellas, en los ojos de los Incas, no tenían nada. Pero quise entretener esa posibilidad de cambiar parte de la historia por un momento, y de modificar símbolos de poder de aquel tiempo.

Lo que me hizo escoger al Guanaco fue que en la sociedad Inca también se le rapaba (una similitud con las Pampayrunas), pues su pelaje proveía calor. Aquí hago una analogía con ese “calor sexual y humano” que buscaban los hombres en las Pampayrunas. Al mismo tiempo, el Guanaco era consumido por su carne y se introduce una especie de deseo visceral por su gran sabor, algo que los “clientes” de las Pampayrunas también buscaban en ellas, en sus “carnes”, para saciar su apetito sexual.
Es así que al terminar de realizar todas estas especulaciones y ejercicios semi-ficticios decidí usar el mapa de prostitución del cercado de Lima como punto de partida para generar la constelación del Guanaco, al unir los puntos y areas de congregación de los grupos de trabajadorxs sexuales en la ciudad de Lima, y así conectarlo con una realidad más contemporánea.
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